sábado, 10 de enero de 2009

Solamente

Los remilgos brotan tan libres que llegan a ser familiares, las respuestas son obvias y mas que aprendidas. El dolor es cómodo de cierta manera, me conozco en ese ambiente, pero quiero más, quiero saberlo todo, tener una imagen que me explique cada hecho, se que es grotesco mas el asco no podría ser peor que el abandono de mi ser, que ahora veo convertido en mera ilusión de lo que creía mi fuerza. Si bien no es mi fin, es mi fin moral y anímico, la visión de mi cuerpo desvanecido por el rechazo me provoca repulsión, un sin sentido de mi propio criterio, la misma falta de consecuencia que tanto aborrezco es la que ahora mueve mis pasos.

No pretendo nada, solo tranquilidad, de alguna manera el retorno de mi esencia me guiará a mi nuevo hogar, en eso te habías convertido, en mi hogar. Cuando las palabras emergían solo era miedo, mi camino estaba pavimentado, hasta una ciudad creé para mí, para ti, para lo que podría ser. Todo se desvaneció de a poco cuando logre entender que no tenía cabida en tu mundo, al menos no como en mi ciudad. Todo habría sido lleno de mar.

Tu mirada impávida ante los hechos es lo que me sepulto, no sabía que ya no existía nada más para mí, los pensamientos volaban matando todo, la intención no siempre cuenta, muchas ideas surcaron mi cielo, el tuyo y el nuestro. En el fondo no te culpo, es solo que no te entiendo y seguiré queriendo saberlo todo, sin embargo ya no esperaré la llamada oportuna, no buscaré respuestas, no quiero ser tu abogado la vergüenza y el precio es muy alto, el dolor llego a mi, a ti y a lo nuestro, en el tiempo que fuese y de esa misma manera se ira espero que sea luego, y yo si tengo algo bonito que decir…

El impulso de mi cuerpo que me invadía a aproximarme al tuyo era infalible, solo mirarte me llenaba de energía, la sensación era indescriptible, tanto que me abrumaba y lo único que podía hacer era ir en busca de mi lugar, juntar mis brazos con los tuyos, mi boca con la tuya, mis ojos con los tuyos, los cuales muchas veces no me invitaban a pasar, pero a pesar de eso yo estaba en éxtasis, por eso la insistencia de volver a encontrar un atisbo de amor, pasión, compromiso en lo que por algún tiempo me perteneció, era mío, tú lo eras.

Merecía el intento.

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